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  • Delgado, Moscoso y Rodríguez

Guía de apoyo psicosocial para mujeres defensoras de la tierra y el territorio



Desde inicios del siglo XXI en México y América Latina se ha vivido una fuerte ofensiva extractivista, a lo largo y ancho de nuestra geografía se ha extendido e intensificado una diversidad de proyectos de esta índole: minería, extracción convencional y no convencional de hidrocarburos (fracking), represas, hidroeléctricas, monocultivos, proyectos de infraestructura, entre otros, que se están apropiando de la tierra y territorio de comunidades rurales e indígenas, despojándolos de sus medios de vida, violando sus derechos humanos y acentuando la crisis ambiental. En este escenario también han emergido resistencias, los pueblos y comunidades se han organizado para defender su territorio, su autonomía, su libre determinación, su identidad y su historicidad; frente a estos proyectos de muerte, las mujeres y hombres de las distintas latitudes han decidido anteponer y defender la vida.


Si bien los proyectos extractivos traen consigo una serie de impactos ambientales, productivos, sociales, culturales y psicosociales que afectan a todas las personas en el territorio donde se asientan, estos impactos también son diferenciados en función de elementos como el género, la edad o la etnia. En no pocas ocasiones este tipo de escenarios acentúan desigualdades y violencias previas, por ejemplo, las mujeres han quedado al margen de la toma de decisiones sobre su territorio porque no suelen ser propietarias de la tierra o porque las empresas mañosamente optan por negociar con líderes o autoridades masculinas. En otros casos en que las mujeres han tenido papeles protagónicos en las luchas, esto no ha estado exento de dificultades y contradicciones, en la medida que se están cuestionando los mandatos tradicionales de género.


Frente a este contexto es que se conformó, en 2016, el Grupo Territorio, Género y Extractivismo (Grupo TGE), integrado por mujeres de distintos estados de la república, pertenecientes a diversos colectivos, organizaciones y universidades, con el objetivo de aportar a los procesos de defensa del territorio a lo largo del país, propiciar relaciones de igualdad en los movimientos, y sumar a la construcción de alternativas de vida digna, desde un enfoque de género e interseccionalidad.


En estos años, y a lo largo de diversas acciones y espacios, el Grupo TGE ha ido identificando la multiplicidad de impactos en las mujeres que participan en los procesos de defensa de la tierra y territorio, producto de los distintos tipos de violencias que experimentan; de aquí que la mirada se haya volcado ya no sólo hacia los procesos políticos y/u organizativos sino, también, a la importancia que tienen las experiencias, pensares y sentires que viven las propias mujeres que forman parte de estos espacios de resistencia y que atraviesan la vida personal, familiar y del movimiento mismo, pero que han sido poco abordados desde esta integralidad.


Esta ampliación de la mirada llevó a la construcción del proyecto “La Salud Emocional Importa: Desarrollo de herramientas y habilidades de prevención y acompañamiento psicosocial con mujeres defensoras de la tierra y el territorio”, que buscó cubrir la clara y patente necesidad de contar con mayores y mejores herramientas para comprender y abordar las afectaciones y exigencias que viven las mujeres defensoras del territorio en su día a día.


Durante el periodo de implementación de este proyecto (2020-2022) se llevaron a cabo una serie de actividades tanto al interior del Grupo TGE como hacia afuera, con distintos grupos de mujeres de diversas entidades y comunidades que se encuentran resistiendo la imposición de varios tipos de megaproyectos; en estos espacios se logró avanzar en la identificación, análisis y comprensión colectiva de impactos psicosociales, así como en la construcción conjunta de estrategias para el afrontamiento y la continuidad de la lucha.


Entre la enorme riqueza de todo lo compartido, uno de los elementos centrales que surgió una y otra vez en la voz de las defensoras, fue la necesidad y la importancia de contar con más espacios como los realizados, para intercambiar y crear, dialogar y generar alianzas que, aún en la heterogeneidad de las mujeres participantes, de las luchas, vivencias y contextos presentes, puedan abonar a la construcción y consolidación de redes transterritoriales organizativas y de apoyo mutuo.


De aquí es que surge la idea de la presente “Guía de Apoyo Psicosocial para Mujeres Defensoras de la Tierra y el Territorio”, como una forma de transmitir la experiencia vivida pero, también y sobre todo, de compartir algunas herramientas y habilidades de prevención, contención y acompañamiento con todas, todos y todes quienes se encuentren en distintos procesos de lucha y/o quieran sumarse a acompañar la defensa de la tierra y el territorio en nuestro país, desde un enfoque psicosocial, de género e interseccional. Además, con este documento se intenta abonar a la reflexión de los impactos psicosociales del extractivismo desde un enfoque de género, tema que ha sido poco sistematizado y que, por lo mismo, ha significado un proceso de reflexión y aprendizaje al interior del Grupo TGE y con las mismas mujeres defensoras.


Por supuesto, esta “Guía” no se trata de una fórmula o de una lista indistinta de pasos a seguir que asegure tal o cual tipo de resultado sino, más bien, de un diálogo situado y de una invitación que se mantiene abierta a seguir construyendo. Los saberes y prácticas que componen este documento provienen de distintas disciplinas y acercamientos teóricos, así como de múltiples y enriquecedoras experiencias desde los propios pueblos y comunidades a lo largo de innumerables procesos de resistencia.


Esta “Guía” reconoce las formas y recursos que las propias mujeres defensoras han desarrollado en sus localidades, generación tras generación, para afrontar las distintas violencias ejercidas en contra de sus/ nuestros cuerpos, tanto individuales como sociales y territoriales, al mismo tiempo que busca cuestionar y cuestionarnos, poniendo sobre la mesa el siguiente principio base: no poseemos, desde las organizaciones, los colectivos y las academias, “la verdad absoluta” sobre lo que estamos viviendo ni “la respuesta única” al respecto.


Autoras:

Elvia Susana Delgado Rodríguez, Valeria Patricia Moscoso Urzúa y Maritza Saraí Rodríguez Flores

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