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Presentación de "Si no somos nosotras, ¿quiénes? Si no es ahora, ¿cuándo?"

 

 

Aluna presentó ayer, en su VI aniversario, una publicación que aborda la violencia sociopolítica y patriarcal que viven las mujeres defensoras en México.

El acto estuve dedicado a la memoria de la defensora Ana Paula Hernández – y de las otras activistas, y el chófer que las acompañaba, recién fallecidos- “para que su sonrisa y solidaridad se mantenga con nosotros”.

 

El incremento de la violencia sociopolítica y de la saña con que se ejerce al servicio de una estrategia de control social y territorial; y los impactos de una violencia patriarcal que se expresa en el control de los cuerpos de las mujeres y se ejerce mediante la sexualización de los ataques y hostigamientos. Estos han sido los dos ejerces vertebradores de una investigación que Aluna Acompañamiento Psicosocial impulsó hace un año y presentó ayer en el teatro El Vicio, en compañía de muchas defensoras, feministas, en un contexto marcado por el #MeToo. Se abordó un entramado de violencias que ellas “enfrentan y afrontan transformando sus impactos más brutales en ‘gasolina’ para el cambio”.

 

Así lo manifestaron a través de sus experiencias compartidas para la construcción de este relato y así lo refrendaron ayer, en un acto al que llegaron aproximadamente 100  personas que compartieron la emoción de saberse acompañadas en la defensa. “Fuertes, solidarias, comprometidas y con coraje, conscientes de su papel en la construcción de condiciones de vida digna”. Quienes intervinieron en las ponencias y quienes hablaron desde el público aludieron e hicieron propia la cita que da título a la investigación: “Si no somos nosotras, ¿quiénes?, si no es ahora, ¿cuándo?”.

 

“Si no éramos nosotras las que nos activábamos en ese momento en que llegaron las desapariciones forzadas, los desplazamientos, que empezaron a detener a nuestros compañeros, que entraron las multinacionales… Si no éramos nosotras, ¿quiénes lo iban a hacer? Y si no era entonces, ¿cuándo? Continuamos en la lucha, pero tenemos que continuar fortalecidas. No puedo haber un movimiento sin nuestra voz, sin nuestra lucha”. Dijeron, aludiendo también a una violencia patriarcal que no termina en la puerta de las organizaciones como se aborda en el libro y ha evidenciado el #MeTooActivistasMexicanos.

 

La publicación, realizada en colaboración con la Red Nacional de Defensoras de DDHH, ha contado con la participación de 17 mujeres defensoras de 11 estados de la República, que han compartido su experiencia vital y política – “el corazón del relato”- y de otras compañeras que, desde distintos enfoques, han complementado la mirada de las defensoras, enriqueciendo el análisis. La presentación, que coincidió con el VI aniversario de Aluna, contó con la participación de las defensoras Jackie Campbell, asesora de Fray Raúl Vera y asesora de Pastoral de la Comunicación de la Diócesis de Saltillo; Eva Lucero Rivero Ortiz, portavoz de la Unión Cívica Democrática de Barrios Colonias y Comunidades – UCIDEBACC en Oaxaca; Ana María Hernández Cárdenas, directora de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca y miembro de la Red Nacional de Defensoras de DDHH; Lucía Lagunes Huerta, directora de Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC); así como de la directora la organización anfitriona, Clemencia Correa y su compañera y coautora de la investigación Stefania Grasso.

“La forma en que se viven y expresan los impactos de la violencia cambia y mucho, pero las violencias que les toca afrontar son comunes - a pesar de la edad, condición, ubicación, trabajo, perspectiva, y lucha- y atraviesan su vida de manera transversal”. Así lo identificaron en los encuentros de trabajo y lo compartieron ayer, recordando que las mujeres han sido desparecidas no solo físicamente sino históricamente. “El libro muestra una violencia que el Estado mexicano ha ejercido contra ellas, pero no están derrotadas. Y esto no solo es la denuncia sino el anuncio de que las mujeres salvan a las mujeres porque son pares, amigas, compañeras y hermanas”.

 

La nombraron cómo una investigación “viva, pujante, provocadora y profundamente honesta”. “No es una investigación terminada, es un proceso, un continuum de cómo generar estrategias para acompañar a mujeres defensoras que están viviendo en un contexto cada vez más complejo y más difícil de leer en una sola lente.” Y compartieron la principal tensión en esas miradas con las que han trabajado para construir este relato: “en el análisis de las violencia sociopolítica y patriarcal, ¿cuál subsume a la otra?” Y plantearon una solución “salomónica”: “No se puede jerarquizar”.

 

Agradecieron que el libro -como lo está haciendo el #MeToo- devele cuestiones invisibles: las violencias al interior también de la familia, de la pareja, de los movimientos y organizaciones que no han tenido un espacio de legitimidad. “Cae en el mejor momento para empezar a nombrar lo que no habíamos podido, porque no teníamos las condiciones para sacar al monstruo”. “Este trabajo trae al aquí y al ahora las sabidurías de las mujeres para recuperar el tejido y sanar”.

 

Echaron en falta la inclusión en la investigación de las periodistas que están en el lado de la defensa -a quienes no se las pudo incorporar-. Quién las representaba en la mesa puso la atención en ello y un compromiso: “nos vamos a trenzar porque estamos en la misma coyuntura” de cara a una apuesta de presente y futuro: “nunca más una defensora, una periodista, que tenga que pasar por lo que hemos pasado nosotras a lo largo de la historia”.

 

Las intervenciones desde el público refrendaron una emoción común de identificación, sororidad y agradecimiento por lo que se compartía, denunciaba y anunciaba en la mesa: “El tiempo patriarcal nunca ha sido el tiempo de nosotras. Mucho de los que han mencionado es lo que hemos vivido y eso me abraza. Las redes entre mujeres salvan vidas”. En el colofón de la presentación, la intervención de Nora Huerta, integrante de las Reinas Chulas, que en un monólogo magistral puso la risa en la llaga y llamó al grito unísono del somos nosotras, las mujeres defensoras, periodistas, feministas, y es ahora el momento.

 

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